Contra el sufrimiento innecesario de humanos y no humanos

Por : | 0 Comentarios | On : Marzo 22, 2015 | Categoría : Testimonios y Confesiones

Testimonio de un Vegano…

A los 7 u 8 años me regalaron un pollito que quise mucho. Cuando creció lo mataron y me lo dieron a comer.A los 11 leí un libro llamado “Vida en 7 mundos” en el cual explicaban en una parte el maltrato animal, la opción de dejar de comerlos, y mostraban a personajes famosos de la historia como Leonardo Da Vinci, Newton, Einstein o Buda, y su relación con el vegetarianismo, con lo cual me entusiasme pues no vi por qué yo no pudiera también serlo. Di la noticia en mi casa, y a pesar de que odiaba los vegetales (en cuanto al sabor) me alimenté de ensaladas, papa, huevo y arroz durante unos 3 meses, tras los cuales me rendí pues tenía problemas con mi familia en cuanto al tema, problemas en la calle, el problema de sentirse sólo y no conocer a nadie más con esa opción excepto personajes famosos ya muertos, la falta de conocimiento nutricional, la presión social, etc.

Me prometí que cuando tuviese 18 lo haría, pero empecé el proceso antes de eso, a los 16, gradualmente dejando primero el cerdo, luego la res, luego el pollo y por último el pescado que era mi comida favorita.
A los 17 ya podía llamarme vegetariano, y empecé a asistir a las renuiones de activismo en la revolución de la cuchara en Medellín donde aprendí muchas cosas que me fueron muy útiles para empezar.
A los 18 años, ya conociendo más a la industria del maltrato animal, los aspectos nutricionales, filosóficos, sociales, políticos, entre otros, decidí volverme Vegano como promesa de año nuevo (2011), y continúo siéndolo ahora a mis 21.

Mi posición actual, y la razón por lo que sigo siéndolo es la de no poner por encima todo el tiempo, como suelen hacer la mayoría de las personas, los placeres momentáneos, o las costumbres irracionales y de las mayorías, por encima del sufrimiento de otros seres con la capacidad de sufrir, sean estos humanos o no, por lo que mi Veganismo trata de expresar no sólo solidaridad con los no humanos que sufren, sino también con los humanos que sufren, por ejemplo, bajo las inclementes políticas de trabajo en muchas regiones del mundo, por monopolios que nos venden casi todos los productos que nos ofrece el mercado.
Las razones ambientales, de salud, políticas, o hasta inconscientemente esnobistas, vienen a ser secundarias, pues pongo por encima en importancia al sufrimiento, sobre otros valores o razones, como las antes mencionadas.

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