Dejando la carne

Por : | 0 Comentarios | On : septiembre 2, 2014 | Categoría : Testimonios y Confesiones

vegano

Desde pequeña había sentido una conexión increíble con los animales y toda la naturaleza. Yo comía carne, y para qué negarlo, me gustaba. En realidad nunca pensaba de dónde venía precisamente lo que estaba consumiendo, hasta que fui creciendo y comencé a darme cuenta de cuál era la verdad del mundo en el cual vivía.

Cuando comencé a darme cuenta le dije a mi madre que yo quería dejar la carne. Ella simplemente se reía y decía que si yo quería, lo hiciera cuando viviera sola y me sostuviera a mí misma. De cierta manera acepté ese destino y conscientemente decidí que iba a esperar, pero era como si mi subconsciente no fuese a aceptar un no como respuesta. Casi sin darme cuenta, yo comencé a reducir mi consumo de carne. Lo dejaba en el plato, rechazaba la comida, sentía al mirar una ala de pollo que simplemente no era capaz de metérmela a la boca. Fue algo bastante gradual y fue como si mi madre no se estuviese dando cuenta de lo que estaba pasando. Yo le hablaba de los animales y ella, aunque no ha llegado a asumir mi posición frente al tema, lo aceptaba. Así que cuando le dije que no iba a seguir comiendo carne por primera vez, lo asumió con naturalidad. Era de esperarse. Después de todo, la cantidad que estaba consumiendo en ese momento era mínima.

No diría que fue difícil a un nivel personal dejar la carne, aunque no siempre me desagradaba el sabor.

Tener completamente claro que lo que estaba comiendo habían sido animales vivientes y todo lo que eso implicaba, fue suficiente para que no hubiese sido difícil para mí. Lo más difícil fue llegar a lo que quería de una forma gradual que no perturbara  a mi madre para que pudiese hacerlo.

Pero eso no fue suficiente para mí. Al pensar en ello, me daba cuenta de que no era consecuente con mis propios pensamientos siendo vegetariana, porque seguía  consumiendo derivados animales. Si odiaba y
estaba tan en contra de lo que la industria hacía con los animales, ¿por qué iba a seguir apoyándolos consumiendo sus productos? Quizá dejar de consumir derivados fue algo más difícil, en parte por el gusto por la comida y en parte porque sentía miedo.

Pensaba que algo malo le sucedería a mi cuerpo y mi salud. Me dispuse a investigar y a leer mucho y llegué a ver que en realidad no era algo tan dramático. Quizá a los medios y demás les gusta hacerlo ver como algo que requiere de fuerza extra humana llevar una alimentación vegana sin desnutrirte, y el caso es completamente contrario, aunque no toda alimentación vegana sea saludable.

Así, luego de informarme y experimentar, me di cuenta que esto era lo ideal para mí. Me sentía más enérgica, vigorosa y feliz y saqué todo derivado animal de mi alimentación dos meses después de sacar la carne.

Aún estoy en el proceso de dejar ciertos productos que explotan animales y me siento cada vez más en paz. Dejar la carne y demás derivados animales dejó de ser tan solo una decisión ética, moral y espiritual en lo personal, sino una también una decisión ecológica-ambiental, política, y de salud también.

Ángela, Medellín.

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