La historia de Rodney

Por : | 1 Comentario | On : Febrero 2, 2006 | Categoría : Testimonios y Confesiones

Rodney era un perro cruzado, dulce y amable; cuya conmovedora historia captura la esencia de por qué fue fundada PCRM. En un laboratorio de entrenamiento médico, él sufrió repetidamente una crueldad inenarrable, siendo usado por estudiantes para practicar cirugía-antes de serle practicada la eutanasia.
Su historia es relatada por el veterinario Peter Henricksen, uno de los estudiantes en entrenamiento:
“Él siempre estaba feliz de vernos, meneando la cola libremente contra las paredes de su pequeña jaula de acero. Yo estaba en mi tercer año de veterinaria y él vino de la perrera local. Durante el siguiente período, cuatro de nosotros, estudiantes, practicamos técnicas de cirugía sobre él, el primero de nuestros pequeños animales de entrenamiento de cirugía. Desde el punto de vista de Rodney él no había tenido una vida muy buena, así un cojín en el rincón y una pequeña caminata alrededor del complejo universitario constituían su día.

“Él siempre estaba feliz de vernos, meneando la cola libremente contra las paredes de su pequeña jaula de acero.”

La primera cosa que hicimos fue esterilizarlo, un proyecto aparentemente benigno; excepto que nos llevó una hora completar el procedimiento que usualmente tomaba 20 minutos, y una sobredosis de anestesia lo mantuvo noqueado por 36 horas. Después de ésto él recuperó su fuerza rápidamente y se sintió bien.

Dos semanas después hicimos una exploración abdominal; abriendo su abdomen, revisando su inventario de órganos y cerrándolo nuevamente. Ésta fue la primera cirugía mayor para cualquiera de nosotros, y sin la supervisión adecuada nosotros no lo cerramos debidamente. A la mañana siguiente, su incisión se había abierto y él estaba sentado sobre sus pequeños intestinos. Precipitadamente, lo cosimos de nuevo, y él sobrevivió. Pero tardaría una semana o más antes de que pudiera reasumir las caminatas que había llegado a anticipar tan ansiosamente. Él aún meneaba la cola cuando llegaba y nos encontraba con tanto entusiasmo como podía reunir.

“Conforme la vida se drenaba de su cuerpo y sus ojos perdían su brillo, mi actitud hacia la investigación animal empezó a cambiar”.

La semana siguiente, de nuevo mientras él estaba bajo anestesia; nosotros rompimos su pierna y la reparamos con un perno de acero. Después de ésto Rodney parecía estar en casi constante dolor, su temperatura subió y no saltaba como lo había hecho en el pasado. Su viveza se fue; a pesar del tratamiento de antibióticos, él nunca se recuperó completamente. Ya no pudo más con sus caminatas, y nuestras visitas generaban sólo una débil sacudida de su cola. El resplandor se había ido de sus ojos cafés. Su pierna operada permanecía quieta e hinchada.

El período estaba terminando, y los días de Rodney estaban contados. Una tarde lo pusimos a dormir. Conforme la vida se drenaba de su cuerpo y sus ojos perdían su brillo, mi actitud hacia la investigación animal empezó a cambiar.
Soy un científico, criado en el método científico, y debería ser un ferviente creyente del uso de animales para la investigación… Después de 15 años en la profesión veterinaria, ahora creo que hay consideraciones morales y éticas que sobrepasan los beneficios. Porque sucede que nosotros somos la especie más poderosa sobre la Tierra, nosotros los humanos tenemos la capacidad – pero no el derecho – de abusar de los así llamados animales inferiores. “Los fines no justifican los medios.”

La experiencia de Rodney, desafortunadamente, ha sido compartida por millones de animales, usados en la educación y en la investigación, quienes son incapaces de hablar por ellos mismos.

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  • luchita

    conmovedora! las lágrimas no dejaron de brotar de mis ojos al leerla! voy a darla a conocer porque muchos sufren en silencio y ni nos damos cuenta!